viernes, 10 de diciembre de 2010

UN CAMINO

La sensación que se siente, que desprendes, solo se puede percibir y describir al tocar y respirar tu cuerpo atrapado frente a mí, en un   sauce   que descansa perpetuo, impío, tan inmutable como  una roca perenne abrupta que tras el  jocoso, transeúntico y encolarizado, zumbido de las aguas no se vence, no se apila, sonríe. Las dudas y el sucumbir en las sombras frenan, se evaporan , únicamente al tocarse. Me cuerpo se erizó y no fui capaz de derramar una lágrima casi lo consigues, he pasado la prueba, cuanta fuerza me has demostrado. Vivir  cada día, lo que significa tesón ,perseverancia, ser un humano.
Necesita sentir tu espíritu. me has abierto una puerta, como el oso enfurecido, jabtable de su dominio, bravo imbatible, un susurro adormece su naturaleza, en dócil e inteligente mastín te has transformado.
Lo que he vivido contigo lo recojo para mí, lo amoldo a ser yo y lo retrato siempre. Abriste una puerta, la camino con mis convicciones y criterios.
Ya son  ocho años pero siempre estarás presente como aquel día, que de niño fui  testigo singular, casual y agradecido de tu templanza.
Gracias Andrés.
De momento cada sigue su camino.

                                La foto es del Parque Grande  de Zaragoza                     

lunes, 6 de diciembre de 2010

NO SIEMPRE

La foto es de propia cosecha. El océano delimita y sana lo imbatible

Visiono en   momentos no  necesariamente de confusión y duda, pensamientos o quizás realidades que denoto  en cierto modo sujetos a mi interior o a otra visión o a otra vida pasada. Mismos cuerpos, mismas alegrías, mismas desdichas, pero diferente pensar.
Épocas pasadas que vanaglorian  actos, circunstancias, revelaciones y rojos atardeceres. El tiempo ha transcurrido, la vida ha ido aglutinando formas endebles y formas calcáreas. Súbitos despertares, como la flecha silbante que impacta en la recia madera y roba un suspiro, un bostezo, una caricia  que desprende savia, flujo que llena cada hueco emergente. ¿Qué hacer? ¿cómo actuar? que la mente no menosprecie ni interrumpa tu movimiento, que el efímero pensamiento no sumise tu viento, que otros pensares no vacíen tu yo. Gorrión  que vuela, aletea premiante en busca del sombrío y lauro escape. Rincón en que escabullir su ansias del depredador desafiante y no menos temeroso de pensar sin actuar y no actuar sin dislocar el pensamiento.
Pensar y ser pensado. Actuar sin que él obstaculice tu acto. Como dijo O' Sensei Ueshiba  "Vuestra mente no debe intervenir jamás en la acción, ningún pensamiento debe asaltar  jamás vuestra mente"

sábado, 4 de diciembre de 2010

SE PUEDE RAZONAR

-Y vuelta a empezar- eso es  lo que le dijo su padre por segunda vez. Ella no sucumbe ante su autoridad. Son tiempos complicados, pero ante todo no son los tiempos del abuelo, tiempos de respeto horrisono, tiempos de miradas represivas, tiempos de latidos infecundos, tiempos muertos.
Le gustaba salir, jugar con amigas, amigos pero al verlo, eso si en contadas ocasiones, no le llamaba el tenerlo frente a frente, pared irrompible que de gusanos se agrieta y en retorcidas arañas se solidifica.
No es  fácil. Ella toma la decisión de no  verlo, no sentirlo, aunque es parte de su ser, el le dio vida y carácter, No quiere saber nada  lo quiere, lo respeta a su manera pero de forma irreverente prefiere a todas consigo vivir lejos,  fuera de dudas internas. Árbol talado, despoja  un rincón de sombra, cobijo de aleteos y saltos de  vértigo,  no todo es ira y fuego.
El presente con él a su lado no siempre  ha sido rechazo y cautela, no siempre será improbabilidad y deserción. Nunca podrá ser ave que vuela a su nido, su hogar que vacío por el hambre cegador, natural y apremiante, que solloza al contemplar a sus retoños en las fauces del fuerte.
El grado de madurez  es un estandarte de gran peso, ataña el presente y no te aparta de la senda.
Sigue creyendo en ella y catapultando el sentido de él.



                                   La foto es de Eugene  Smith

martes, 30 de noviembre de 2010

VERITAS

Piar, piar sin hacer eco de su reclamo.  Momento actual de pared, de reflexión.
Monte que impide blandir  las alas, ideas que desbordan  el remansarse continuo que obstruye el pensamiento.
Cien colibrí con su capacidad agitadora, multiplicada por mil, estruendo enloquecedor.
Llama fija, que al posar tus fecundos dedos no quema, no siente. Segundos, minutos, horas de forma expectral, chocan la barrera retornable que todo lo toca,todo lo  calcula, todo lo enfría. Sensación incomprendida, cauteloso despertar, como ráfaga abocanada que del letargo despiertan  avatible al cóndor que se bate en suma rectitud dispuesto a llevarte, a atrapar tu minúsculo deseo.
Retornar en él, que su fuerza te de viento, cambio e irremediables ganas de dejarse transportar al enloquecido y  locuaz presente que manifiesta tu pensamiento.
Sensaciones avenidas en la diaria  perpetuidad aislada, escapar sin escapar.

                                 La foto es de Man Ray

sábado, 27 de noviembre de 2010

SIN HABLA

Se sentaron frente a frente como debía ser. Ella lo observaba,  intuía, como esa noche cerrada que desde la altura más vertiginosa  del ciprés, el búho dispone todo lo que vive, respira o piensa. El la radiografía como un león cauteloso, a la par que impulsivo,  hambriento de orgullo que disipa de manera coherente la batida de bueyes, al que por respeto y temor se mantiene oculto, esperando el ansiado instante.
El acredita sus documentos, ella los mira de manera detenida, con seguridad, todo está en regla, todo en su justa medida. Llama a la receptiva y sumisa  mujer, gorrión  agazapado en los pies del árbol esperando el primer rayo para  comunicarse a la vida. -Acercarte- le dice ella , el león valiente y orgulloso le contesta que ella no sabe, no entiende, el arreglará todo en su nombre, en su mente. Ella como el  búho baja del árbol, se lanza al asustadizo e ínfimo ratón en el que acaba de transformarse el león. Por fín ella la agazapa gorrioncilla vuela sin temor, el búho vela porque las fauces del león no la atormenten, púes ahora no es más que un ratón en la guarida del gato.¿Como se puede imponer sobre un poder autoritario? Ella es la antítesis en él, con la mente opuesta.
                                 La foto es de Henry Fox Talbot

martes, 23 de noviembre de 2010

La foto es de Bill Brandt

 Ver, tocar  lo que te rodea, lo que está al alcance de la mano, sentir lo que se encuentra más allá de la vista. Un cuadro, escultura, silla,libro, cualquier cosa inerte que cobre vida al poseerla con permiso de su conciencia vivida. Te dice, te expresa es algo inherente, como el gato todo lo ve, todo lo toca,  todo lo indaga. Sus historias, esas que llevarán vividas, nosotros no estaremos, nuestra ser se evaporará, pero ellos seguirán estando presentes, sintiendo, contando otras  manos que les den respiración, ojos que les regalen sentirse vividos, útiles, compasivos. Sensación ufana, indescriptible, únicamente mis manos o mi mente o mi espíritu retroceden a épocas pasadas, a experiencias vividas, igual que el mirlo que se deja llevar tras una tediosa  niebla que sublime aguilla que se desprende en rociada forma le da un tono rojizo de hojas con una adherencia verde sonrisa. Niño que aprende tocando, rompiendo,viviendo un nuevo objeto,una nueva experiencia. Todo lo que tu espíritu pueda sentir y tus manos transmitir.                                                                                                                                                                                                                    
                    







 

viernes, 19 de noviembre de 2010

EL SABOR DE UNA MIRADA


Se conocieron subiendo las escaleras que les llevaba a la sala de estudio común. Ella se acerco tanto que el sintió algo de sudor, el cuerpo se arremolinaba en deseo de que ella  lo rescatase de momentos de ternura obsoleta. Le preguntó que estudiaba y el con el esbozo de una sonrisa le respondió con  amabilidad y con una placiente sonrisa.  Expresaron con palabras motivas, la expresión que sus miradas colapsantes les daban a entender esos días atrás en que se sentaban uno frente al otro, esas miradas  que interrogaban y respondían a la  vez que suscitaban algo más  que un encuentro fortuito.
En el descanso y de manera casi premeditada se veían en la sala de descanso. Una sala amplia con unos ventanales  que dejaban abrazar el sol y  amasar su remansa calidez. Máquinas expendedoras que ofrecían los típicos surtidos bebidas, aperitivos, cafés y esos alimentos  basurientos como designan algunos, que anulan el apetito a la hora de comida. Versaban de muchos temas el siempre le hablaba con franqueza y sinceridad.  A ella le costaba  exteriorizar su día a día. Ella escuchaba atenta sentía,vivía sus palabras,su presente encontraba un tiempo, su tiempo,su momento extinguido  con un desaire erial, imaginación que la privaba  y la sumergía en esas esferas de vacío cual margarita desojada que pétalo a pétalo, escribe su deseo y lo llena de una carga que   anhela en cada pétalo sufragando en el calcáreo suelo.
Cómplices de sus miradas se empezaron a dar cuenta  que el mirarse lo decía todo,  conjeturaba  un deseo, su sinceridad les llevo a intimar.
Subían por las escaleras que les llevaban a la sala de estudio común. Ella lo miraba algo diferente  que de costumbre se apretaba los labios con deseo y fervor, quería sentir los suyos el fuego de su sinceridad, la llama que al tocarla sin humedecer sus yemas  la quema, la sonroja, la hierve. En ese instante el acerco su cuerpo como la madre cautivadora que agolpa a sus crías para darles calor, par  y una protección muy humana, ella levanto la mano, estaba ahí  subyugante, eterno, místico,  que deriva a  la frustración, a lo prohibido, a lo incarnable. El le robo un beso, ella no se opuso lo sintió como el más puro regalo acontecido en años.
Seguían  observandose  a diario como el rosal que torna al cielo al caer el rocío, el agua divina que baña su morada. Se amaron. Complacieron el fuego que transmitían. Sintieron cada palmo de sus latitudes, gozaron como la más polinizadora de las flores que no se marchita ante la sequedad.
Vibraron, gimieron  y ante todo vivieron el momento  que esa mirada imploraba. Después de un profundo abrazo ella le confeso que había logrado hacerla muy feliz, sus ojos constataron fielmente sus palabras, desearon y  amaron sus cuerpos como si fuese la última baza de un amor prohibido.   


                                     La foto es de Anna  Bodnar